martes, 14 de julio de 2026
Infraestructura científica: el recurso invisible que puede transformar la innovación y la competitividad de las PYME
domingo, 21 de junio de 2026
Conversaciones sobre Gobierno Corporativo
Esta publicación presenta una reflexión sobre el Gobierno Corporativo, construida a partir de una enriquecedora conversación académica con el Dr. Miguel Ángel Cervantes Penagos, profesor de la Facultad de Contaduría Pública de la BUAP. En ella se analizan sus fundamentos, estructura, mecanismos de supervisión, gestión del riesgo, sostenibilidad y tendencias internacionales, destacando su importancia para fortalecer la transparencia, la ética, la competitividad y la creación de valor sostenible en las organizaciones.
El Gobierno Corporativo
1. Fundamentos y Principios del Gobierno Corporativo
El gobierno corporativo constituye el conjunto de principios, estructuras y mecanismos mediante los cuales se dirige y controla una organización, buscando equilibrar los intereses de accionistas, directivos y demás grupos de interés. Su importancia radica en la capacidad de promover la transparencia, la confianza y la sostenibilidad empresarial en entornos cada vez más complejos y competitivos. Desde la perspectiva de la teoría de agencia, el gobierno corporativo surge como una respuesta a los posibles conflictos entre propietarios y administradores, estableciendo sistemas de supervisión y control que reduzcan las asimetrías de información y alineen los objetivos organizacionales con los intereses de los inversionistas (Acosta Palomeque, 2018). Asimismo, estos principios fortalecen la legitimidad institucional y contribuyen a la generación de valor de largo plazo.
Los principios fundamentales del gobierno corporativo incluyen la transparencia, la rendición de cuentas, la responsabilidad, la equidad y el respeto por los derechos de los grupos de interés. Estos elementos permiten construir organizaciones más sólidas y confiables, capaces de responder a las exigencias regulatorias y sociales del entorno. La implementación de estos principios requiere estructuras formales de supervisión, políticas claras y una cultura organizacional orientada a la ética y la integridad. Diversos estudios destacan que las organizaciones que fortalecen sus prácticas de gobierno corporativo mejoran sus niveles de desempeño, acceso a recursos y reputación institucional, favoreciendo procesos de mejora continua y sostenibilidad empresarial (Haro-Sarango, 2021; Burgos Camacho, 2023; Brito, 2007).
2. Estructura y Mecanismos de Gobierno
La estructura del gobierno corporativo está conformada por los órganos y actores responsables de orientar, supervisar y controlar el funcionamiento de la organización. Entre ellos destacan los accionistas, la asamblea general, el consejo de administración, los comités especializados y la alta dirección. Cada uno desempeña funciones específicas que permiten garantizar una adecuada separación entre la propiedad y la gestión, fortaleciendo la toma de decisiones y reduciendo los riesgos asociados a la concentración del poder. Esta arquitectura organizacional facilita la supervisión estratégica y promueve relaciones más transparentes entre los diferentes niveles de gobierno. De acuerdo con Haro-Sarango (2021), una estructura bien diseñada contribuye significativamente a la transparencia, la eficiencia administrativa y la mejora continua de las organizaciones.
Los mecanismos de gobierno corporativo incluyen instrumentos formales de control y supervisión, tales como los comités de auditoría, riesgos, nominaciones y remuneraciones, además de sistemas de control interno y evaluación del desempeño. Estos mecanismos permiten monitorear la actuación de los directivos, asegurar el cumplimiento normativo y fortalecer la calidad de la información utilizada para la toma de decisiones. Asimismo, favorecen la protección de los intereses de los inversionistas y otros grupos de interés. La evidencia demuestra que la implementación de mecanismos robustos de gobierno corporativo fortalece la gestión del conocimiento, mejora el aprovechamiento del capital intelectual y genera ventajas competitivas sostenibles para las organizaciones (Tejedo-Romero & Araujo, 2017; Burgos Camacho, 2023; Acosta Palomeque, 2018).
3. Gobierno Corporativo, Riesgo y Sostenibilidad
El gobierno corporativo desempeña un papel fundamental en la gestión integral de los riesgos organizacionales, al establecer mecanismos que permiten identificar, evaluar, monitorear y mitigar amenazas que puedan afectar el cumplimiento de los objetivos estratégicos. Estos riesgos pueden ser de naturaleza financiera, operativa, legal, tecnológica, reputacional o ambiental, por lo que requieren estructuras de supervisión capaces de anticipar escenarios adversos y promover decisiones informadas. Un sistema sólido de gobierno corporativo fortalece los procesos de control interno, mejora la calidad de la información y contribuye a reducir la incertidumbre inherente a la gestión empresarial. Desde la perspectiva de la teoría de agencia, estos mecanismos permiten alinear los intereses de directivos y propietarios, disminuyendo comportamientos oportunistas y fortaleciendo la confianza de los inversionistas (Acosta Palomeque, 2018).
De igual manera, el gobierno corporativo se ha convertido en un elemento esencial para impulsar la sostenibilidad empresarial y la responsabilidad social corporativa. Las organizaciones modernas son evaluadas no solo por sus resultados financieros, sino también por su impacto social, ambiental y ético. En este contexto, la incorporación de criterios ESG (Environmental, Social and Governance) fortalece la creación de valor sostenible y mejora la legitimidad institucional ante los diferentes grupos de interés. La evidencia muestra que las empresas que integran prácticas éticas, transparentes y socialmente responsables en sus sistemas de gobierno generan mayores niveles de confianza, reputación y sostenibilidad en el largo plazo. Asimismo, estas prácticas contribuyen a equilibrar los objetivos económicos con las demandas sociales y ambientales de la sociedad contemporánea (Brito, 2007; Haro-Sarango, 2021; Burgos Camacho, 2023).
4. Aplicaciones, Modelos y Tendencias
El gobierno corporativo ha evolucionado para adaptarse a diferentes contextos organizacionales, dando origen a diversos modelos que responden a características económicas, culturales y regulatorias específicas. Entre los más reconocidos se encuentran el modelo anglosajón, centrado en la protección de los accionistas; el modelo europeo continental, orientado al equilibrio entre múltiples grupos de interés; y los enfoques emergentes aplicados en América Latina y otras economías en desarrollo. Asimismo, las prácticas de gobierno corporativo han trascendido las grandes corporaciones, siendo adoptadas por empresas familiares, cooperativas y pequeñas y medianas empresas como herramientas para fortalecer la transparencia, la profesionalización de la gestión y la sostenibilidad organizacional. Estas aplicaciones permiten mejorar la gobernanza y facilitar el acceso a nuevas oportunidades de crecimiento (Burgos Camacho, 2023; Haro-Sarango, 2021).
Las tendencias contemporáneas del gobierno corporativo están marcadas por la transformación digital, la sostenibilidad y el fortalecimiento de los mecanismos de supervisión estratégica. La creciente importancia de los activos intangibles, la gestión del conocimiento y el capital intelectual ha llevado a los consejos de administración a incorporar nuevas competencias y enfoques de control. Del mismo modo, temas como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la protección de datos y la diversidad en los órganos de gobierno se han convertido en aspectos prioritarios para las organizaciones modernas. La evidencia muestra que los mecanismos de gobierno corporativo influyen positivamente en la generación y aprovechamiento del capital intelectual, favoreciendo la innovación y la competitividad empresarial. En consecuencia, el gobierno corporativo se consolida como un factor estratégico para enfrentar los desafíos de un entorno global cada vez más dinámico y complejo (Tejedo-Romero & Araujo, 2017; Brito, 2007; Acosta Palomeque, 2018).
La imagen de más abajo, resume la información sobre Gobierno Corporativo:
Conversación con Miguel Ángel Cervantes
Perfil de Miguel Ángel Cervantes Penagos
El Dr. Miguel Ángel Cervantes Penagos es un destacado académico, investigador, consultor y contador público mexicano, vinculado a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla como profesor de licenciatura, maestría y doctorado en la Facultad de Contaduría Pública. Es Contador Público y Auditor por la BUAP, cuenta con una Maestría en Derecho Corporativo y Empresarial y un Doctorado en Dirección de Organizaciones por la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, además de especializaciones en Derecho Fiscal y educación virtual. Su trayectoria profesional supera tres décadas en áreas como auditoría, finanzas, derecho fiscal, gobierno corporativo y consultoría empresarial. Ha sido asesor de tesis de posgrado, conferencista nacional e internacional, investigador universitario y dirigente de organismos profesionales, destacándose como presidente de la Comisión Nacional de Educación Profesional Continua del Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) y miembro de diversas comisiones técnicas relacionadas con normas financieras, auditoría y gobierno corporativo. Asimismo, ha desarrollado una intensa actividad académica en universidades de México y América Latina, consolidándose como referente en contabilidad, fiscalidad, finanzas y gobierno corporativo.
Modelo internacional de Gobierno Corporativo
Por debajo de la Asamblea se encuentra el Consejo de Administración o Board of Directors, responsable de definir la visión estratégica, supervisar a la alta dirección y garantizar el cumplimiento de las políticas corporativas. El Consejo se apoya en comités especializados, como Auditoría, Finanzas y Planeación, Nominaciones y Remuneraciones, Conflictos y Comité Ejecutivo, los cuales fortalecen la supervisión y la toma de decisiones. El Presidente del Consejo coordina sus actividades y, en este modelo, mantiene funciones separadas de las del Director General o CEO para evitar la concentración de poder. El CEO ejecuta las estrategias aprobadas y coordina las áreas funcionales, entre ellas Finanzas, Adquisiciones y Operaciones. Esta clara separación entre propiedad, supervisión y gestión favorece la transparencia, la gestión de riesgos, la sostenibilidad organizacional y la creación responsable de valor económico y social.
En síntesis, la estructura presentada por el Dr. Miguel Ángel Cervantes Penagos corresponde a un modelo anglosajón o internacional de gobierno corporativo, caracterizado por un Consejo de Administración fuerte, apoyado por comités especializados y separado de la gestión ejecutiva, con el propósito de maximizar el valor empresarial, reducir riesgos de agencia y garantizar una administración profesional y transparente.
Modelo Propuesto de Gobierno Corporativo
La imagen presenta un modelo ampliado de gobierno corporativo que integra los órganos tradicionales de dirección con mecanismos de control, auditoría, cumplimiento y elementos de cultura organizacional. En la parte superior se encuentran los accionistas, quienes ejercen la propiedad de la organización y delegan sus decisiones en la Asamblea General de Accionistas, máxima instancia de gobierno. A partir de esta se configura el Consejo de Administración o, alternativamente, la figura del Administrador Único, evidenciando que el modelo puede adaptarse a diferentes tipos de sociedades. Posteriormente aparece la Dirección General, responsable de ejecutar las estrategias aprobadas por el órgano de gobierno, seguida por el área de Operaciones, donde se desarrollan las actividades productivas y de prestación de servicios. A la izquierda se incorporan dos componentes transversales, Sostenibilidad y Espiritualidad en el trabajo, indicando que la gestión corporativa debe sustentarse en valores, responsabilidad social y bienestar organizacional.
El modelo también fortalece los mecanismos de supervisión mediante la figura del Comisario, quien actúa como órgano independiente de vigilancia y mantiene relación con las áreas Legal, Finanzas y Administración, garantizando el cumplimiento normativo y la adecuada gestión institucional. Paralelamente se incorpora el Auditor Interno o Contralor, encargado de evaluar permanentemente la eficacia de los controles internos. En el costado derecho se observan tres comités especializados: Comité de Auditoría, Comité de Finanzas y Comité de Evaluación y Desempeño, integrados por el Comisario, el Administrador Único, auditores internos y externos, según corresponda. Finalmente, la presencia de los Trabajadores en la base del esquema refleja que el gobierno corporativo no solo involucra a los órganos directivos, sino que también reconoce la importancia del talento humano como actor esencial para ejecutar las estrategias, fortalecer la transparencia, gestionar los riesgos y asegurar la sostenibilidad de la organización.
Referencias
Acosta Palomeque, G. R. (2018). Gobierno corporativo y poder desde la perspectiva de la teoría de agencia. Ciencias Administrativas, 12, 41–56. https://www.scielo.org.ar/scielo.php?pid=S2314-37382018000200041&script=sci_arttext
Brito, M. (2007). Ética, responsabilidad social y rentabilidad en la “era del gobierno corporativo”. Revista Venezolana de Gerencia, 12(38), 183–206. https://ve.scielo.org/scielo.php?pid=S1315-99842007000200003&script=sci_arttext
Burgos Camacho, M. J. (2023). Implicaciones y requisitos para la implementación de un gobierno corporativo en cooperativas costarricenses. Revista Nacional de Administración, 14(1), 1–18. https://www.scielo.sa.cr/scielo.php?pid=S1659-49322023000100004&script=sci_arttext
Haro-Sarango, A. (2021). Estructura de gobierno corporativo: Un aplicativo para la transparencia y mejora empresarial en Ecuador. Revista Científica en Ciencias Sociales, 3(2), 111–121. https://scielo.iics.una.py/pdf/rccsociales/v3n2/2708-0412-rccsociales-3-02-111.pdf
Tejedo-Romero, F., & Araujo, J. F. F. E. (2017). Mecanismos de gobierno corporativo y capital intelectual en empresas cotizadas españolas. Revista Brasileira de Gestão de Negócios, 19(65), 591–609. https://www.scielo.br/j/rbgn/a/8KrpSYZHcfxPzwJDXDbJt5b/?lang=es
sábado, 13 de junio de 2026
Las tecnologías emergentes en la gestión del talento humano
Durante años, la gestión del talento humano fue concebida principalmente como una función administrativa orientada al control de procesos, el cumplimiento normativo y la gestión operativa del personal. Sin embargo, la acelerada evolución tecnológica ha impulsado una transición hacia modelos mucho más estratégicos. Hoy hablamos de organizaciones capaces de utilizar datos, inteligencia artificial, automatización y plataformas digitales para tomar decisiones más rápidas y precisas sobre selección, formación, compensación, bienestar y desarrollo profesional.
No obstante, una de las reflexiones más interesantes del conversatorio consistió en reconocer que la tecnología, por sí sola, no garantiza mejores resultados. La inteligencia artificial puede procesar miles de hojas de vida en cuestión de segundos, identificar patrones de desempeño y sugerir candidatos potencialmente exitosos, pero continúa siendo incapaz de comprender plenamente aspectos profundamente humanos como la empatía, la resiliencia, los valores personales, la motivación o la capacidad de inspirar a otros. En consecuencia, el reto no consiste en decidir entre personas o algoritmos, sino en construir sistemas donde ambos trabajen de manera complementaria.
Otro aspecto ampliamente discutido fue la creciente importancia de la transparencia en los sistemas de inteligencia artificial aplicados a recursos humanos. A medida que las organizaciones utilizan algoritmos para apoyar decisiones relacionadas con contratación, promoción o evaluación del desempeño, aumenta también la necesidad de garantizar procesos justos y explicables. Los trabajadores desean saber cómo se toman las decisiones que afectan su carrera profesional. La confianza organizacional no se construye únicamente con precisión tecnológica; se fortalece cuando existe claridad, ética y responsabilidad en el uso de la información.
La conversación también abordó un tema que preocupa cada vez más a directivos y trabajadores: el impacto de la transformación digital sobre la cultura organizacional. Las nuevas tecnologías están modificando profundamente la forma en que nos comunicamos, colaboramos y lideramos. Las estructuras jerárquicas tradicionales están dando paso a organizaciones más flexibles, ágiles y descentralizadas. Los líderes del futuro deberán desarrollar capacidades diferentes a las que tradicionalmente se consideraban suficientes. Más allá del conocimiento técnico, necesitarán habilidades para gestionar incertidumbre, facilitar procesos de cambio, promover la innovación y mantener equipos cohesionados en entornos híbridos y virtuales.
Uno de los aportes más enriquecedores del conversatorio provino de la discusión sobre la llamada colaboración humano-máquina. Durante décadas se ha especulado acerca de la posibilidad de que la automatización elimine gran parte de los empleos actuales. Sin embargo, la visión predominante entre los participantes fue mucho más equilibrada. Las máquinas continuarán asumiendo tareas repetitivas, rutinarias y altamente estructuradas, pero las competencias exclusivamente humanas adquirirán aún más valor. La creatividad, el pensamiento crítico, la inteligencia emocional, la negociación, la capacidad de adaptación y el liderazgo seguirán siendo factores diferenciadores imposibles de replicar completamente mediante algoritmos.
Esta realidad obliga a replantear los modelos de formación dentro de las organizaciones. El aprendizaje ya no puede concebirse como una actividad ocasional desarrollada únicamente mediante cursos periódicos. La velocidad del cambio tecnológico exige una cultura de aprendizaje permanente. Las organizaciones exitosas serán aquellas capaces de construir ecosistemas donde el conocimiento fluya continuamente, donde el error sea entendido como una oportunidad de aprendizaje y donde las personas desarrollen la capacidad de reinventarse profesionalmente a lo largo de toda su trayectoria laboral.
Precisamente, la discusión sobre bienestar permitió comprender que el concepto de productividad está evolucionando. Durante mucho tiempo las organizaciones asociaron el desempeño exclusivamente con resultados cuantificables. Hoy resulta evidente que la productividad sostenible depende también de factores como el compromiso, la satisfacción laboral, el sentido de propósito y la calidad de las relaciones interpersonales. Las tecnologías pueden facilitar procesos y aumentar la eficiencia, pero el bienestar continúa siendo una responsabilidad esencialmente humana.
Otro aspecto que despertó gran interés fue el potencial de tecnologías inmersivas como la realidad aumentada y la realidad virtual. Estas herramientas prometen transformar radicalmente los procesos de capacitación, entrenamiento e integración de nuevos colaboradores. La posibilidad de recrear situaciones complejas, simular escenarios de riesgo o desarrollar experiencias prácticas sin afectar la operación real abre oportunidades extraordinarias para el aprendizaje organizacional. No obstante, se enfatizó que la incorporación de estas tecnologías debe responder a objetivos pedagógicos claros y no simplemente a tendencias de innovación.
Finalmente, al analizar las perspectivas para la próxima década, surgió un consenso significativo: la gestión del talento humano se convertirá en uno de los principales factores de competitividad organizacional. La tecnología continuará evolucionando a velocidades cada vez mayores, pero las organizaciones que lograrán diferenciarse serán aquellas capaces de construir culturas basadas en la confianza, el aprendizaje continuo, la adaptabilidad y el liderazgo ético. El verdadero desafío no será adoptar nuevas herramientas digitales, sino desarrollar la madurez organizacional necesaria para utilizarlas de manera responsable y estratégica.
Al terminar el conversatorio, me quedó una reflexión que considero fundamental para cualquier directivo, docente, consultor o profesional de recursos humanos. La revolución tecnológica no está planteando una discusión entre humanidad y tecnología. Lo que realmente estamos viviendo es una oportunidad histórica para redefinir la relación entre ambas. El futuro del trabajo no dependerá exclusivamente de la inteligencia artificial, del análisis de datos o de la automatización. Dependerá, sobre todo, de nuestra capacidad para conservar aquello que nos hace profundamente humanos mientras aprendemos a convivir inteligentemente con las tecnologías que nosotros mismos hemos creado.
miércoles, 4 de marzo de 2026
El motor económico mundial
Los mercados financieros constituyen el motor que conecta el ahorro con la inversión, facilitando el crecimiento económico mediante instrumentos como acciones y bonos. Su funcionamiento depende de la interacción entre inversionistas, empresas y bolsas de valores. Además, factores como la inflación y los tipos de interés influyen directamente en el valor del dinero, los rendimientos financieros y las decisiones económicas de personas, organizaciones y gobiernos.
Introducción: Entendiendo el motor de la economía mundial
Los mercados financieros constituyen uno de los pilares fundamentales sobre los que se sostiene la economía moderna. Su función principal consiste en facilitar la transferencia eficiente de recursos monetarios entre los agentes económicos que poseen excedentes de capital y aquellos que requieren financiamiento para desarrollar actividades productivas, comerciales o de inversión. En este sentido, los mercados financieros actúan como un sistema circulatorio que moviliza recursos dentro de la economía, promoviendo la generación de riqueza, la expansión empresarial y el crecimiento económico. De acuerdo con Woolley (2010), estos mercados desempeñan un papel determinante en la asignación de recursos, aunque su funcionamiento también puede verse afectado por ineficiencias y comportamientos especulativos que alteran la formación de precios.
La dinámica de los mercados financieros se fundamenta en la interacción entre oferentes y demandantes de recursos. Por una parte, los ahorradores e inversionistas buscan alternativas para obtener rentabilidad sobre su capital; por otra, las empresas y los gobiernos requieren fondos para financiar proyectos, expandir operaciones o ejecutar inversiones estratégicas. Esta interacción se materializa mediante instrumentos como acciones y bonos, los cuales permiten canalizar recursos hacia actividades económicas generadoras de valor. Según Anguiano Pita et al. (2020), la creciente integración de los mercados financieros internacionales ha fortalecido estos mecanismos de intermediación, facilitando la movilidad global del capital y ampliando las oportunidades de inversión y financiamiento.
Comprender el funcionamiento de los mercados financieros resulta esencial no solo para inversionistas y empresarios, sino también para cualquier ciudadano que participe directa o indirectamente en la economía. Las decisiones relacionadas con el ahorro, el endeudamiento, la inversión o el consumo están influenciadas por variables financieras que afectan la capacidad adquisitiva y el patrimonio de las personas. En este contexto, el conocimiento financiero permite interpretar fenómenos económicos, evaluar riesgos y aprovechar oportunidades en entornos cada vez más complejos y globalizados. Como señalan Rossi (2013) y Méndez-Heras (2022), los cambios en las condiciones financieras y monetarias tienen efectos significativos sobre el crecimiento económico, la inversión y la estabilidad de los mercados.
Sin embargo, una de las preguntas más relevantes para comprender la dinámica económica contemporánea es qué determina realmente el valor de nuestro dinero y nuestras inversiones. La respuesta involucra múltiples factores, entre ellos la oferta y demanda de activos financieros, las expectativas de los inversionistas, las políticas monetarias de los bancos centrales y, especialmente, la inflación. Cuando los precios aumentan de manera sostenida, el poder adquisitivo de la moneda disminuye, afectando el rendimiento real de los ahorros y las inversiones. Levy Orlik (2012) destaca que las tasas de interés y la inflación mantienen una estrecha relación con la actividad económica y la valoración de los activos financieros, mientras que Blancas et al. (2022) evidencian cómo los procesos inflacionarios pueden influir directamente en el comportamiento de los mercados bursátiles. Por ello, comprender estas fuerzas resulta indispensable para interpretar los movimientos de la economía global y tomar decisiones financieras más informadas.
El funcionamiento de los mercados financieros y sus protagonistas
Los mercados financieros pueden definirse como mecanismos institucionales que facilitan la asignación eficiente de recursos dentro de una economía. Su principal función consiste en conectar a quienes poseen excedentes de capital con aquellos agentes que requieren financiamiento para desarrollar proyectos productivos, expandir operaciones o impulsar actividades de inversión. Gracias a esta capacidad de canalizar recursos hacia las oportunidades más rentables, los mercados financieros contribuyen al crecimiento económico, la generación de empleo y la innovación empresarial. Según Méndez-Heras (2022), el desarrollo financiero constituye un elemento clave para estimular la inversión y favorecer el crecimiento económico sostenible, especialmente en economías cada vez más interconectadas.
Dentro de estos mercados participan diversos actores, aunque pueden agruparse en dos grandes categorías. En primer lugar, se encuentran los inversionistas particulares e institucionales, quienes buscan preservar o incrementar el valor de sus recursos mediante diferentes alternativas de inversión. Estos agentes aportan liquidez al sistema y asumen distintos niveles de riesgo con la expectativa de obtener rendimientos futuros. En segundo lugar, participan las empresas, organizaciones y gobiernos que requieren recursos financieros para financiar proyectos de expansión, innovación, infraestructura o funcionamiento operativo. La interacción entre ambos grupos genera un flujo constante de capital que dinamiza la actividad económica y fortalece la capacidad productiva de los países (Anguiano Pita et al., 2020).
Para materializar este intercambio de recursos, los mercados financieros ofrecen diversos instrumentos de inversión. Entre los más conocidos se encuentran las acciones, que representan una participación en la propiedad de una empresa. Cuando un inversionista adquiere acciones, se convierte en copropietario de la organización y puede beneficiarse del crecimiento de su valor o de la distribución de dividendos. Por otro lado, los bonos funcionan como instrumentos de deuda mediante los cuales empresas o gobiernos obtienen recursos de los inversionistas comprometiéndose a devolver el capital junto con una rentabilidad previamente acordada. Ambos instrumentos cumplen funciones complementarias dentro del sistema financiero, permitiendo diferentes alternativas de financiamiento y estrategias de inversión según el perfil de riesgo de cada participante (Levy Orlik, 2012).
Las bolsas de valores desempeñan un papel fundamental dentro de este ecosistema financiero. Estas instituciones proporcionan la infraestructura necesaria para que compradores y vendedores puedan negociar activos de manera organizada, transparente y segura. Además de facilitar las transacciones, las bolsas establecen reglas de funcionamiento, mecanismos de supervisión y sistemas de divulgación de información que fortalecen la confianza de los participantes. Woolley (2010) señala que la transparencia y la disponibilidad de información son elementos esenciales para mejorar la eficiencia de los mercados y favorecer una adecuada valoración de los activos financieros.
El proceso de emisión y negociación de los instrumentos financieros se desarrolla en dos escenarios claramente diferenciados: el mercado primario y el mercado secundario. El mercado primario es aquel donde las empresas o gobiernos emiten por primera vez acciones o bonos para obtener recursos directamente de los inversionistas. Una vez emitidos, estos instrumentos pasan al mercado secundario, donde los inversionistas pueden comprarlos y venderlos entre sí sin que la entidad emisora participe directamente en la transacción. La existencia de un mercado secundario eficiente incrementa la liquidez de los activos financieros, ya que permite a los inversionistas recuperar sus recursos cuando lo consideren necesario (Anguiano Pita et al., 2020).
Finalmente, el valor de los activos financieros se determina principalmente por la interacción entre la oferta y la demanda. Cuando existe un mayor interés por adquirir una acción o un bono, su precio tiende a aumentar; por el contrario, cuando predominan los vendedores y disminuye el interés de compra, los precios suelen descender. Sin embargo, esta dinámica no depende únicamente de las decisiones individuales de los participantes, sino también de factores económicos más amplios como las expectativas de crecimiento, las tasas de interés, la inflación, las políticas monetarias y la estabilidad económica global. Rossi (2013) destaca que los mercados financieros reaccionan constantemente a los cambios en el entorno económico, generando fluctuaciones que reflejan las percepciones y expectativas de los inversionistas sobre el futuro de la economía.
Inflación, tipos de interés y el valor del dinero: las fuerzas invisibles del mercado
Aunque los mercados financieros facilitan la movilización eficiente de recursos y la generación de oportunidades de inversión, su funcionamiento está profundamente influenciado por variables macroeconómicas que afectan el valor real del dinero. Entre estas variables, la inflación ocupa un lugar central debido a su capacidad para modificar el poder adquisitivo de las personas, alterar las decisiones de inversión y transformar el comportamiento de los mercados. La inflación puede definirse como el aumento sostenido y generalizado de los precios de bienes y servicios durante un período determinado. Cuando los precios aumentan, una misma cantidad de dinero permite adquirir menos productos que antes, lo que se traduce en una reducción del poder de compra de hogares, empresas e inversionistas. En consecuencia, la inflación afecta directamente la calidad de vida de la población y la capacidad de planificación financiera de los agentes económicos (Levy Orlik, 2012).
Las causas de la inflación son diversas y, en muchos casos, responden a la interacción de múltiples factores económicos. Una de las explicaciones más comunes es la inflación por exceso de demanda, que ocurre cuando la demanda agregada de bienes y servicios supera la capacidad productiva de la economía. En este escenario, las empresas incrementan los precios debido a la fuerte presión de los consumidores sobre una oferta limitada. Otra causa relevante es la inflación de costos, originada cuando aumentan los costos de producción, como salarios, materias primas, energía o transporte. Estos incrementos suelen trasladarse al precio final de los productos y servicios. Finalmente, la expansión monetaria también puede generar presiones inflacionarias cuando la cantidad de dinero en circulación crece a un ritmo superior al crecimiento de la producción de bienes y servicios. De acuerdo con Levy Orlik (2012), la relación entre política monetaria, tasas de interés y comportamiento de los precios constituye uno de los aspectos más relevantes para comprender las dinámicas macroeconómicas contemporáneas.
La inflación no solo afecta la economía doméstica, sino que también influye sobre la posición competitiva de los países en el escenario internacional. Cuando una economía experimenta niveles elevados de inflación en comparación con otras naciones, el valor relativo de su moneda tiende a deteriorarse. Esto ocurre porque los inversionistas internacionales perciben una disminución en la capacidad de compra futura de esa moneda, reduciendo su demanda en los mercados cambiarios. Como resultado, la moneda puede depreciarse frente a otras divisas, encareciendo las importaciones y modificando las condiciones del comercio internacional. Anguiano Pita et al. (2020) destacan que la integración de los mercados financieros internacionales ha incrementado la sensibilidad de las economías nacionales frente a los cambios en variables monetarias y financieras, amplificando los efectos de la inflación sobre los flujos de capital y los tipos de cambio.
Para evaluar adecuadamente el impacto de la inflación sobre las finanzas personales y las inversiones, es necesario distinguir entre el tipo de interés nominal y el tipo de interés real. El tipo de interés nominal corresponde a la tasa anunciada por las entidades financieras o los instrumentos de inversión, mientras que el tipo de interés real refleja la rentabilidad efectiva después de descontar el efecto de la inflación. Esta diferencia es fundamental porque una inversión puede generar rendimientos nominales positivos y, sin embargo, producir pérdidas en términos reales si la inflación supera la tasa de rentabilidad obtenida. Levy Orlik (2012) señala que las decisiones de consumo, ahorro e inversión están estrechamente vinculadas a la evolución de las tasas de interés reales, ya que estas representan el verdadero costo o beneficio económico de mantener recursos financieros en el tiempo.
Las consecuencias de la inflación sobre los ahorros y las inversiones son especialmente significativas. Cuando los niveles inflacionarios aumentan, los recursos mantenidos en efectivo o en instrumentos de baja rentabilidad pierden valor real, reduciendo la capacidad adquisitiva futura de los ahorradores. Esta situación incentiva la búsqueda de alternativas de inversión capaces de generar rendimientos superiores a la inflación, como acciones, bonos indexados, bienes raíces u otros activos financieros. Blancas et al. (2022) evidencian que los procesos inflacionarios pueden influir de manera importante en el comportamiento de los mercados bursátiles, modificando las expectativas de los inversionistas y afectando la valoración de los activos financieros. Asimismo, Rossi (2013) sostiene que los cambios en las condiciones monetarias generan episodios de volatilidad que obligan a inversionistas y empresas a ajustar continuamente sus estrategias financieras.
En un entorno económico globalizado y caracterizado por constantes transformaciones tecnológicas y financieras, comprender la relación entre inflación, tipos de interés y valor del dinero se ha convertido en una competencia esencial. Estas variables no solo determinan la rentabilidad de las inversiones y la estabilidad de los mercados, sino que también influyen en decisiones cotidianas relacionadas con el ahorro, el consumo y la planificación financiera. Por ello, conocer las fuerzas invisibles que afectan el valor del dinero permite adoptar decisiones más informadas y desarrollar estrategias que contribuyan a proteger el patrimonio y aprovechar las oportunidades que ofrecen los mercados financieros modernos.
Referencias:
miércoles, 21 de mayo de 2025
¿Por qué los emprendedores reinvierten en eficiencia y cautela en un ciclo económico incierto?
Emprendimientos en Latinoamérica
📊 Número de emprendimientos y ecosistemas por país
En Colombia, el ecosistema emprendedor muestra más de 2 126 startups activas en 2025, colocando al país como el tercero más grande de la región en cantidad de iniciativas tecnológicas, con Bogotá liderando la actividad local (1 074 nuevas empresas en 2024).
Según un reporte del Inter-American Development Bank (IDB) y Finnovista, el ecosistema fintech en América Latina y el Caribe alcanzó 3 069 startups en 2023, un crecimiento de más de 340 % desde 2017. Brasil lidera con ~24 % del total regional, seguido por México (20 %), Colombia (13 %) y Argentina y Chile (10 % cada uno).
📍 Distribución por sector y localización
El sector fintech domina gran parte del crecimiento de startups en la región, con segmentos fuertes en pagos, préstamos y finanzas corporativas.
En Colombia, la distribución geográfica del emprendimiento tecnológico ha evolucionado: Bogotá y Antioquia concentran cerca del 80 % de startups, pero otras ciudades como Cali y Barranquilla han mostrado incrementos en participación.
Datos complementarios señalan que en países como Chile y México, la proporción de emprendimientos centrados en servicios empresariales (B2B) varía entre 10 % y 22 %, mientras que los negocios orientados al consumidor aún dominan.
🧠 Otras estadísticas relevantes
Estudios de GEM y otros informes sectoriales indican que alrededor de un tercio de las mujeres en Latinoamérica quiere emprender, con un 21 % creando negocios, y que una significativa mayoría de emprendimientos juveniles son autofinanciados debido al limitado acceso formal al crédito.
Análisis contextual macroeconómico de Latinoamérica
📉 Crecimiento económico moderado y prolongado
La región presenta un crecimiento económico bajo y desigual: la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) proyecta un avance del 2,2 % en 2024 y del 2,4 % en 2025, reflejando una trampa de bajo crecimiento persistente que limita la creación de empleo y la inversión productiva. Este ritmo es inferior al promedio global y evidencia la necesidad de reformas estructurales para incentivar productividad, inversión y empleo formal.
📈 Inflación: moderación con diferencias nacionales
La inflación regional ha mostrado restricciones a la baja en 2025, influenciada por menores precios internacionales de alimentos y energía, así como por la normalización de cadenas de suministro. No obstante, existe heterogeneidad entre economías: mientras algunos países logran acercarse a metas de inflación moderada, otros enfrentan presiones más persistentes que complican la previsión empresarial y la estabilidad de precios internos.
💱 Volatilidad cambiaria y riesgos externos
Las monedas de varios países latinoamericanos han experimentado depreciaciones frente al dólar atribuibles a tensiones globales, cambios en la demanda de materias primas y políticas comerciales externas. Esto genera incertidumbre sobre costos de importación, márgenes empresariales y capacidad de planificación a largo plazo. Además, la volatilidad de los flujos de capital y las incertidumbres geopolíticas refuerzan la cautela en decisiones de inversión empresarial.
🏦 Acceso al crédito y financiamiento empresarial
El acceso al crédito sigue siendo limitado y caro en varios mercados de la región, debido a restricciones fiscales, elevados déficits y altos costos de financiamiento externo. La presión sobre la deuda pública y la necesidad de mantener políticas fiscales prudentes restringen el espacio de las autoridades monetarias para facilitar crédito a empresas, en particular a pequeñas y medianas, que son cruciales para innovación y empleo.
📊 Variables adicionales que impactan la planificación
En este contexto macroeconómico de moderación del crecimiento, inflación aún significativa, tipos de cambio inestables y crédito restringido, la planificación empresarial se vuelve más desafiante. Las empresas deben considerar escenarios con menor demanda agregada, volatilidad en costos de insumos y mayores exigencias de liquidez. Esto obliga a fortalecer estrategias de gestión del riesgo, diversificación de mercados y enfoque en productividad interna.
Los emprendedores responden a los desafíos del nuevo ciclo económico
Los emprendedores en América Latina están respondiendo al nuevo ciclo económico con estrategias centradas en eficiencia, cautela financiera y redefinición de modelos de negocio. Informes de la CEPAL y el Banco Mundial señalan que, ante bajo crecimiento e inflación persistente, las empresas priorizan control de costos, productividad y gestión de liquidez. Estudios de EY (2025) muestran además un mayor uso de tecnología e inteligencia artificial para optimizar operaciones, mejorar decisiones y compensar la volatilidad cambiaria y la incertidumbre macroeconómica regional actual y creciente.
Los gobiernos responden
Conclusiones
Referencias
- Abad Palacios Dueñas, E., & Ruiz Cedeño, S. M. (2020). El emprendimiento en América Latina: Un análisis de su etimología, tipología y proceso. ECA Sinergia, 11(2), 47–58. https://www.redalyc.org/journal/5885/588563773004/html/
- Banco Interamericano de Desarrollo. (s. f.). Publicaciones y datos. https://www.iadb.org/
- Banco Mundial. (s. f.). World Bank Open Data. https://data.worldbank.org/
- Comisión Económica para América Latina y el Caribe. (s. f.). CEPALSTAT. https://www.cepal.org/
- Ernst & Young Consultores Limitada. (2025). Desafíos y tendencias de las empresas en Latinoamérica 2025. EY.
- Fondo Monetario Internacional. (s. f.). World Economic Outlook (WEO). https://www.imf.org/external/datamapper/datasets/WEO/
- Leyva, R. E. S. (2022). Resiliencia del emprendimiento mexicano ante contextos de crisis económicas. Redalyc. https://www.redalyc.org/journal/212/21273974008/21273974008.pdf
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